viernes, enero 12, 2007

[Historia[ Recuerdo de mi otro yo



¿Por qué me gusta escribir?, no lo sé realmente, pero recuerdo que lo que me llevó a escribir mi primera historia, fue ver en un anime (que honestamente no recuerdo el nombre), cuando tenía 11 años. A partir de ahí empecé a escribir este tipo de relatos, los cuales se han hecho más oscuros con el tiempo, en fin ... aún recuerdo la primera historía que escribí, era de princesas, principes y dragones (no me miren así, tenía 11 años). No escribo mucho, lo dejé de hacer al inicio de la universidad, pero de vez en cuando siento la necesidad imperiosa de hacerlo.

En fin, este es viejo ... lo escribí hace casi un año.


Recuerdo de mi otro yo
Un espejo, una bombilla fundida y un sillón viejo y roído por el pasar de los años, y del que no sabría decir su color, ya que, el polvo le daba un sombrío tono gris; formaban la habitación en la que me encontraba. Las paredes tenían manchas amarillas de humedad, más sin embargo, no diría que esta habitación no era acogedora.

Caminé por unos minutos recorriendo el minúsculo cuadrado que era este lugar, observando detenidamente cada milímetro del mismo. Me descubrí hallando formas en las manchas de humedad de las paredes.

Seguí mi inspección hasta llegar al espejo. Sombrío escaparate me mostró una yo que no conocía, una yo maltratada por el inevitable paso del tiempo, una yo sin esperanzas y sin sueños, una yo de mirada perdida y ojos acuosos.

Toqué mi rostro, asustada por lo que mi reflejo decía, unas lágrimas que no pude detener inundaron mis ojos e hicieron nido en mis manos, mismas que use para tocar ese reflejo que mentía sobre mí.

Una luz cegadora se desprendió de la fría cristalera en que me apoyaba, una voz desde mi interior gritaba mi nombre. No presté atención a la misma y me acerqué al sillón. En ese momento repare en algo que no había visto antes. Era un diario que había guardado tantos meses antes en lo más profundo de mi ser, de mi memoria y de esa habitación deprimente en la que me encontraba.

Me acerqué y lo tomé. En una de sus páginas, el hombre al que amo con todas mis fuerzas mostraba su más hermosa sonrisa al mundo. Sus ojos color miel iluminaban todo alrededor. Sentí destellos en mi alma decadente y sentí una punzada en mi corazón ¿será que volvió a latir al verlo?. Su sonrisa enmarcaba la belleza de su rostro, pero a un lado de él estaba ella, la mujer a quien él amaba, abrazados diciéndole al mundo su amor y la noticia de su matrimonio.

“Las familias Sunlight y Atabeyra se complacen en anunciar la fecha del matrimonio de sus hijos, Betoso y Taína; La cual se llevará a cabo el próximo 5 de junio del año en curso”

Lloré amargamente al releer la noticia tirada en el deprimido sillón y apretando su foto contra mí. Lo amé con locura desde la primera vez que lo vi esa tarde lluviosa. Nunca voy a olvidar esa tarde lluviosa. Y hoy 5 de junio es su boda. Saqué de mis bolsillos lápiz y papel... escribiría una carta para él, para mi amado. Auque nunca la leería.

Querido Betoso (o en su defecto quien la encuentre)
“ Dicen que un amor necesita tiempo, compañía y más cosas para crecer. Pero el mío no necesitó más que una palabra, un gesto y una foto para brotar como la más hermosa y a la vez la más extraña flor, que nace y crece sin necesidad de regarla.

Algunas personas dicen que el amor a primera vista no existe, pero a mí me bastó solo eso, una mirada y supe que no amaría nunca a nadie más que a ti Hoy es el día de tu boda y sé que mis sueños no se harán realidad. También sé que sino es contigo, no voy a vivir más.

Ojalá me hubieses conocido. De seguro te hubiese agradado.”


Tomé la carta y la besé. No había lágrimas en mis ojos ya, solo tenía la decisión de acabar con el dolor que aprisionaba mi corazón y no lo dejaba latir. Saqué de mi otro bolsillo una navaja afilada y sin perder el tiempo la llevé a mis venas. Un grito ahogado salió de mí y mis ojos se humedecieron al ver el liquido rojo resbalando por mi brazo.

Hice el mismo procedimiento con mi brazo derecho y caí al suelo desangrándome y llorando. Mientras mis manos sangraban, yo solo podía pensar en él y en el desenfrenado amor que le profeso. Todo es borroso ahora, trato de sostenerme de algo pero simplemente no puedo. Estoy muriendo y no me arrepiento de haberlo provocado... todo empieza a dar vueltas

Despierto sobresaltada y respirando agitadamente. Vi mis manos y brazos, pero estos no sangraban.

- Taína ¿estás bien? – preguntaste asustado
- Si Betoso, simplemente fue un sueño.

Fin

Taina Atabeyra
AKA Wakarimasen

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